viernes, 14 de julio de 2017

MASADA SALVADOREÑA. EL PEÑÓN CINACANTAN. TEOTEPEQUE

MASADA SALVADOREÑA: CINACASTAN comprende los restos de varios palacios y fortificaciones que se localizan en la cumbre amesetada de una montaña aislada en la región oriental del desierto de Judea, próxima a la costa sudoccidental del mar Muerto, y dentro de los límites del Consejo Regional de Tamar, en el Distrito Meridional de Israel. Masada es conocida por su destacada importancia en los compases finales de la Primera Guerra Judeo-Romana (también conocida como la Gran Revuelta Judía), cuando el asedio de la fortaleza por parte de las tropas del Imperio romano condujo finalmente a sus defensores a realizar un suicidio colectivo al advertir que la derrota era inminente. En la actualidad, Masada es un importante destino arqueoturístico, a la vez que posee un gran carga simbólica para el nacionalismo judío, como uno de los postreros episodios de afirmación y resistencia nacional antes de la definitiva diáspora. La fortaleza de Masada y su entorno fueron declarados Parque Nacional de Israel en 1966, formando parte de la Reserva Natural del Desierto de Judea desde 1983, y del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el año 2001.

FARABUNDO MARTÍ Y TEOTEPEQUE

AGUSTÍN FARABUNDO MARTI Nació en Teotepeque, departamento de La Libertad, el 5 de mayo de 1893. Su padre, Pedro Martí, fue alcalde en Teotepeque, y su madre fue Socorro Rodríguez de Martí. Fue el sexto de catorce hermanos; cinco de ellos murieron en la infancia.1 Se graduó en el Colegio Salesiano Santa Cecilia de Santa Tecla. Realizó estudios de Derecho en la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad de El Salvador.1 Participación en organizaciones En los primeros meses de 1920, Martí tomó parte en una manifestación hecha en el parque Bolívar durante el gobierno de Jorge Meléndez; esta manifestación fue organizada por José Luis Barrientos para hacer notar la presencia de guatemaltecos en el país. Martí fue encarcelado junto a Barrientos por pronunciarse en contra del gobierno guatemalteco del presidente Manuel Estrada Cabrera y en apoyo a los exiliados guatemaltecos. Fue allí cuando Martí fue exiliado y viajó a Guatemala, México, Cuba, Jamaica, Estados Unidos y Nicaragua. Al estar Martí exiliado en Guatemala, en el año 1925, participó en la fundación del Partido Comunista Centroamericano.1 Ese mismo año regresó a El Salvador como delegado del Socorro Rojo Internacional y colaboró en la organización de la Federación Regional de Trabajadores Salvadoreños. Fue detenido y expulsado del país en varias ocasiones y, desde el exterior, continuó con su trabajo de organización y propaganda, como delegado de la Internacional Comunista.1 En 1928 viajó a Estados Unidos, donde entró en la Liga Antiimperialista de las Américas, agrupación que lo envió como representante a Nicaragua. Durante una temporada desempeñó las funciones de secretario del dirigente popular nicaragüense Augusto César Sandino, y el 4 de mayo de 1929 fue nombrado coronel efectivo del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua.1 Militancia en el Partido Comunista de El Salvador Fue dirigente del Partido Comunista Salvadoreño (PCS), fundado en 1930, mientras El Salvador vivía los efectos de la crisis económica internacional. Conocido ya por sus actividades comunistas, fue exiliado por el presidente Pío Romero Bosque antes de las elecciones presidenciales de finales de 1930. Terminadas las elecciones, en las que fue ganador el civil Arturo Araujo, Martí fue liberado de la cárcel y regresó a El Salvador clandestinamente.2 El 2 de diciembre de 1931, tras el derrocamiento del presidente Araujo, el general Maximiliano Hernández Martínez ascendió al Poder Ejecutivo. En enero de 1932, el PCS participó en las elecciones municipales y legislativas, denunciando en los días siguientes la realización de actos constitutivos de fraude electoral por el gobierno de Martínez.2 En esta coyuntura, el Comité Central del PCS decidió preparar un levantamiento popular contra el gobierno martinista. Farabundo Martí fue detenido el 19 de enero de 1932 en una casa del barrio San Miguelito de San Salvador, junto a los estudiantes universitarios Alfonso Luna y Mario Zapata. El levantamiento se inició el 22 de enero de 1932, y se extendió por la zona occidental del país. Los campesinos lograron tomar algunos cuarteles pero estaban mal armados y carecían de un plan estructurado. La insurrección fue aplastada por el ejército del presidente Martínez, con una fuerte represión que, en pocas semanas, provocó entre 15 000 y 30 000 muertos, aunque nunca se supo la cifra exacta de la matanza.1 Artículo principal: Levantamiento campesino en El Salvador de 1932 Lápida de Farabundo Martí en el Cementerio de Los Ilustres (en San Salvador). Martí y sus compañeros Luna y Zapata estuvieron encarcelados en la Vieja Penitenciaria de San Salvador luego de haber sido encontrados por elementos de la Policía Nacional y Osmín Aguirre y Salinas como Director del levantamiento insurreccional. Fueron juzgados y condenados por un tribunal militar; solamente Marti aceptó su responsabilidad de máximo líder del levantamiento, como representante del Socorro Rojo Internacional. Asimismo, defendió a los estudiantes Luna y Zapata, diciendo que ellos no habían estado profundamente involucrados en los hechos. En efecto, antes de Martí, se le permitió la palabra a Luna y a Zapata y ellos dijeron ante el tribunal no ser directamente responsables de los hechos, sino que habían buscado a un mentor en Farabundo Martí, al ser ellos buscados por publicar el boletín "Estrella Roja".1 En la tarde del 31 de enero de 1932 los prisioneros fueron llevados a una capilla para un servicio, y luego llegaron dos sacerdotes, el Padre Prieto y el Padre Rutilio Montalvo. Martí entonces dijo que no tenía pecados por los cuales confesarse. Una versión afirma que, en el momento de confesarse, Martí le dijo a un sacerdote que "he perdido la fe en los principios omnipotentes, los cuales de acuerdo a ustedes son todos justicia y todos amor", y preguntó al sacerdote si era justo lo que había hecho el ejército y los burgueses a los fallecidos de "nuestros rangos". Los otros dos acusados sí se confesaron y, cuando a Luna le fue permitido decir algo, admitió que no había comprendido los actos que serían necesarios para hacer justicia por los pobres, ya que se le acusaba de los actos inhumanos hechos por la revuelta comunista.3 Los tres fueron fusilados el 1 de febrero de 1932. También perecieron otros dirigentes del levantamiento, como Feliciano Ama (líder indígena de Izalco) y Francisco Sánchez (que dirigió el levantamiento de Juayúa) Su figura fue retomada por la izquierda salvadoreña en las décadas siguientes, como símbolo de resistencia frente a los sucesivos gobiernos militares. En 1980 se bautizó en su honor la alianza de organizaciones guerrilleras (actualmente transformada en partido político vencedor de las elecciones presidenciales en 2009 y 2014) Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Una de las agrupaciones originarias del FMLN, la más poderosa durante la guerra civil que vivieron los salvadoreños entre 1980 y 1992, también llevaba su nombre: las Fuerzas Populares de Liberación "Farabundo Martí". En 1972, el historiador salvadoreño Jorge Arias Gómez publicó la obra Farabundo Martí: Esbozo biográfico que contiene un estudio detallado de la vida de este dirigente político. También en 1971 salió a luz por medio del historiador Thomas Anderson Matanza, un libro lleno de testimonios de personajes que vivieron durante esa época de 1932, con edición original en inglés, pero también traducida al español por EDUCA, en Costa Rica.

jueves, 13 de julio de 2017

CASA DE DIOS, CERRO SAGRADO.

CINACANTAN, MONTE REDONDO, 7, MUÑECÓN MIERCOLES 13 DE JULIO DE 2013. EN TEOTEPEQUE. Tuve conocimiento del lugar en la web. Un PDF. Hice el blogo hace 3 años, esperando seguir la pista de la investigación. CINACANTAN era interesante y desconocido por los salvadoreños académicos y populares. Llegaría el tiempo para completar la investigación. El día llegó. Hoy. Llegamos a Teotepeque a almorzar en un comedor enfrente de la Alcaldía. Tomé fotos de la casa de FARABUNDO MARTÍ, de su busto. La casa en abandono. Preguntamos a un anciano del pueblo por el lugar. Nadie daba razón. Ni en la alcaldía. No hay casa de la cultura. En el comedor nos atendió Felipe de 18 años. Le consultamos sobre el lugar. Dijo el conocía. Que había llevado al lugar a otro grupo de jóvenes investigadores de un colegio. El traabaja de mesero en el comedor del pueblo. Pidió permiso a la jefa y nos fuimos. A unos 3 kilómetros del pueblo encontramos una Talanquera. Entrada de los potreros. Dejamos el vehículo y comenzamos a subir. Nos mostró un muñecón en uno de los peñones. En el otro en la formación rocosa un número 7. Casi en la cima del peñón. No logramos llegar a la cima del monte. Tomamos fotos que hablan mucho de la belleza del lugar Teotepeque. A 300 msnm (Lugar o casa de Dios, Cerro Sagrado, Cerro de los Dioses) es un municipio ubicado al suroeste del departamento de La Libertad en El Salvador, está limitado al norte por el municipio de Tepecoyo y Jayaque, al este por Jicalapa y Chiltiupan, al oeste por el departamento de Sonsonate y el municipio de Santa Isabel Ishuatan y al sur por el Océano Pacífico. Posee 12.320 habitantes. Celebra sus fiestas patronales en febrero, dedicadas al Santo Niño de Atoche. En el pasado, este municipio era conocido por la famosa romería que llegaba procedente de Sonsonate con carácter religioso, posteriormente, se han suscitado otros hechos importantes como el nacimiento del activista comunista Agustín Farabundo Martí. Division Administrativa Teotepeque cuenta con 3 barrios en la Zona urbana o Casco Urbano estos barrios son: Barrio San Miguel, Barrio Santa Isabel y Barrio El Calvario. El Municipio se Divide además en 9 cantones: El Matazano, Los izotes, San Isidro, San Marcos, San Benito, Valle El Ángel, El Níspero, Mizata y Sihuapilapa. Historia En 1550 tenía unas 100 personas de población. Apunta el alcalde mayor de San Salvador don Manuel de Gálvez Corral, que en 1740 San Pedro Teotepeque tenía 137 indios tributarios o jefes de familia, es decir alrededor de 685 habitantes. “Está situado dice- en tierra colorada, es muy caliente y enfermo de gálico que a varios vecinos de este pueblo vi innobles de este accidente”. Pertenecía en 1770 al curato de Ateos y monseñor Pedro Cortés y Larraz dice que en él habitaban 280 personas distribuidas en 66 familias. Ingresó en 1786 en el partido de Opico. En 1807 según el corregidor intendente don Antonio Gutiérrez y Ulloa, Teotepeque era “Pueblo de indios… muy destruido y falto de policía por lo que han hecho inútiles todas las múltiples providencias del Gobierno; carece de buen temperamento y de tierras fructíferas, aunque los bálsamos, cacaos y maderas sólidas de estimación les dan los únicos medios con que subsisten y con el tiempo vendrán a faltarles por la falta de economía y orden con que proceden”. Cultura Las fiestas patronales de Teotepeque se celebran del 28 al 29 de junio en honor a San Pedro Apostol. Turismo Algunos lugares recomendados a visitar en este municipio son las playas Metayo, Mizata y Sihuapilapa. Otros datos de interés Teotepeque tiene una extensión territorial de 109.67 kilómetros cuadrados, tiene una población de más de 13 mil habitantes y se encuentra a 560 metros de altura sobre el nivel del mar. Posee el título de Villa, concedido en 1874 y se encuentra a una distancia de 50 kilómetros de San Salvador.

EN TEOTEPEQUE. 13 DE JULIO 2017. CINACANTAN

martes, 9 de agosto de 2016

A 10 KILÓMETROS DEL PUERTO DE LA LIBERTAD. MONTE REDONDO

La derrota cuscatleca en Cinacantan es uno de los marcadores en la dominación española en el territorio que ahora es El Salvador. . “Algunos de los indios se despeñaron huyendo de miedo y otros mataron los españoles a espada”. 1525
Primer levantamiento indígena en Cuscatlán. Sin duda alguna, la conquista del peñol de Zinacantán por los españoles marcó el paroxismo de la resistencia de los denodados guerreros cuzcatlecos (Lardé y Larín, 2000). Cinacantan es uno de los sitios arqueológicos históricos más importantes y representativos en El Salvador. Su relevancia no solamente radica en que aquí ocurrió una de las batallas mejor documentadas entre españoles y nativos en nuestro territorio, sino también en que este acontecimiento puede considerarse como el primer levantamiento indígena en Cuscatlán. El lugar exacto donde ocurrió esta batalla fue olvidado y se mantuvo desconocido para los investigadores hasta que fue identificado en el año 1999 en un peñón sobre la cordillera del Bálsamo, municipio de Tamanique. Tal y como lo afirma Lardé y Larín (2000), conocer la ubicación exacta del antiguo pueblo y fortaleza de Cinacantan es de vital interés en la reconstrucción histórica y los orígenes de la nacionalidad salvadoreña.
A 5 KILÓMETROS DE EL MAR: EL TUNCO, EL ZONTE . CERRO REDONDO El sitio consiste en una formación rocosa arqueológicamente registrada como el peñón de Cinacantan y cartográficamente conocida como cerro Redondo, siendo este el lugar donde se agruparon varios pueblos pipiles que se defendieron contra el Ejército español comandado por Diego de Alvarado, primo del Adelantado Pedro de Alvarado. Los rasgos arqueológicos se extienden por tres kilómetros hacia el noroeste donde se encuentran grupos arquitectónicos ubicados en las planicies sobre las mesetas. Hasta la fecha se han identificado seis sectores con un total de 44 estructuras, aunque se evidencian muchas fundaciones que probablemente fueron parte de edificios domésticos y que no se incluyeron en el mapa que aparece en este estudio, por lo que en esta área podría haber más de cien estructuras arqueológicas. Hasta la fecha de elaborar este documento, Cinacantan es el sitio más extenso que se ha registrado en la cordillera del Bálsamo. Este lugar no solamente es importante por su historia y relevancia arqueológica, sino también por el potencial turístico que presenta. La imponente ubicación en las mesetas sobre la cordillera hace de Cinacantan un sitio especial desde donde se aprecia el entorno montañoso y hacia el sur el océano Pacífico. La constante y creciente afluencia turística en la zona, especialmente a las playas cercanas como La Libertad, El Tunco y El Zonte, hacen que este sitio arqueológico deba convertirse en un futuro parque arqueológico singular, entre otros lugares del país, y de esta forma atraer a visitantes y expandir la actividad económica desde la costa hacia las montañas en el interior. A pesar de la poca investigación realizada en este sitio, su importancia es sobresaliente y se convierte en un lugar único en nuestro país, ya que simboliza la resistencia indígena y la implacabilidad española para imponer el nuevo orden occidental. La derrota cuscatleca en Cinacantan es uno de los marcadores en la dominación española en el territorio que ahora es El Salvador. Ubicación El sitio arqueológico Cinacantan se ubica en la cordillera del Bálsamo, a unos 5 km al sur de Tamanique, departamento de La Libertad, a una altura promedio de 460 msnm. (figuras 1 y 2). Las coordenadas del cerro Redondo, o peñón de Cinacantan, al extremo sur del sitio son: 13º32’29.83”N, 89º23’30.55”O. Los restos arquitectónicos se extienden sobre las mesetas entre los lugares actualmente conocidos como cerro Redondo, Pueblo Viejo y Tarpeya. Para llegar al sitio se toma la carretera del litoral hacia el oeste del puerto de La Libertad, y en el kilómetro 43 se toma la calle pavimentada hacia el norte que se dirige al pueblo de Tamanique. Después de unos 6 km, se puede ver el cerro Redondo al oeste de la calle pavimentada. El acceso es posible caminando desde la calle pavimentada o por vehículo, tomando el desvío hacia el oeste cerca del caserío Tarpeya. Las estructuras prehispánicas se encuentran en grupos separados, extendiéndose en un área de 3 km hacia el noroeste del cerro Redondo hasta el norte del cantón y caserío Tarpeya. Estos grupos arquitectónicos han sido denominados como sectores, ya que se considera que todos forman parte del mismo sitio.
El levantamiento indígena. Uno de los acontecimientos más importantes en la historia salvadoreña ocurrió en Cinacantan. Poco tiempo después de que los conquistadores españoles habían fundado la villa de San Salvador, en 1528, un grupo de pueblos indígenas se sublevó contra la invasión conquistadora y ocupó el peñol de Cinacantan (cerro Redondo) como foco de resistencia. En ese momento, San Salvador estaba ubicado al sur de Suchitoto en el valle de La Bermuda; y los restos son conocidos actualmente como el sitio arqueológico de Ciudad Vieja. La agrupación defensiva de pueblos indígenas hostiles en partes altas, como formaciones rocosas o el empeñolamiento, como lo llamaban los españoles, era una táctica defensiva común; y los documentos mencionan varios casos durante la Conquista. Diego de Alvarado La sublevación indígena en Cinacantan tenía que ser sofocada, por lo que un contingente español fue enviado desde San Salvador hasta la cordillera del Bálsamo. El ejército punitivo era comandado por Diego de Alvarado y estaba formado por españoles e indios aliados. Esta batalla puede ser considerada el primer levantamiento indígena en la historia de Cuscatlán, puesto que sucedió cuando los españoles ya habían fundado un asentamiento formal y se consideraba que el establecimiento de una ciudad era el inicio en la imposición de una estructura social colonialista eurocéntrica. Al ser sofocado el levantamiento, se marca el final de la resistencia indígena en Cuscatlán e inicia el proceso de conquista paulatino, pero progresivo, que llegó a consolidarse pocos años después. Este evento ha sido resumido en la obra El Salvador: descubrimiento, conquista y colonización de Jorge Lardé y Larín (2000), quien dedica tres breves capítulos a Cinacantan. Sin duda, la documentación más completa la proporciona Rodolfo Barón Castro en su obra Reseña Histórica de la Villa de San Salvador (1996), quien incluye un capítulo titulado El peñol de Cinacantlán. Amaroli (1991) también presenta información sobre este sitio y acontecimientos históricos basados en la Relación Marroquín. Posteriormente, la “Historia de El Salvador”, Tomo I, incluye una breve sección sobre este sitio y la rebelión indígena (Ministerio de Educación, 1994). La batalla de Cinacantan es la culminación de una serie de eventos que ocurren poco tiempo después de que se establece la villa de San Salvador en 1528. Los relatos más sobresalientes acerca del encuentro bélico fueron proporcionados por algunos testigos presenciales; pero Bartolomé Bermúdez y Miguel Díaz Peñacorba, quienes combatieron bajo el mando de Diego de Alvarado, fueron los actores principales y nos han presentado un resumen más extenso e interesante relacionado con el combate. El origen del conflicto puede resumirse en las preguntas incluidas en las probanzas realizadas a participantes de la batalla, en este caso, a Bartolomé Bermúdez, quien responde: Francisco de León, uno de los vecinos de San Salvador en esa época, nos proporciona otra narración: Gallardo Mejía, Francisco Roberto. El sitio arqueológico Cinacanta. Primer levantamiento indígena en Cuscatlán. Págs. 61-85. Yten si saben & que salidos de la provincia de Guatemala, como dicho es, toda la más parte de la tierra de guerra e si saben hacerles guerra e dársela como los de Guatemala así a los indios de la costa del sur como a los de la tierra adentro, e si saben que toda la mas parte de esta dicha tierra vino a dar la obediencia a su Real majestad, e si saben que después de haber dado la obediencia a su majestad se rebelaron e nos mataron un español e muchos indios amigos e nos vinieron a matar estando poblados en esta dicha villa e si saben que salimos a ellos e les dimos la batalla e volvieron huyendo e se metieron en un peñol muy fuerte; diga lo que sabe.” (Barón Castro, 1996:104). Todo indica que, una vez se estableció la villa de San Salvador en el valle de La Bermuda, una de las expediciones que fueron enviadas para pacificar el territorio cuscatleco, y probablemente para subyugar pueblos de encomienda, fue atacada por los nativos, causando la muerte de un español y de indios aliados que lo acompañaban. El resultado fue una insurrección aborigen y la consecuente necesidad de sofocarla por parte de los españoles. Cuando el ejército español, comandado por Diego de Alvarado, llegó a Cinacantan desde San Salvador, se encontró con varios pueblos (tres o cuatro) indígenas aguerridos y agrupados sobre una formación rocosa (cerro Redondo) prácticamente inaccesible. Afrontar el peñol debió ser un verdadero reto para los españoles, ya que está rodeado de acantilados; y el lugar que presenta el acceso más fácil a la cúspide es en lado norte, donde inician los grupos de estructuras prehispánicas y donde debió estar mejor defendido. Bartolomé Bermúdez describe su participación en el ataque: XI.- Yten si saben &, que el dicho Diego de Alvarado, e la más parte de los españoles que estábamos con él, fuimos haciendo guerra a poner cerco al dicho peñol de cinacantlán, e si saben que el día que allegamos al dicho peñol, acometimos dos veces, e la primera nos derrocaron a pedradas e a bote de picas del peñol abajo, e si saben ser yo, el dicho Bartolomé Bermúdez, uno de los que vinieron rodando: digan lo que saben. XII.- Yten si saben que los acometimos otra vez por otra parte doce o trece españoles, con el dicho capitán, e si saben que con galgas e piedras de mano e flechas, nos hicieron recaer, las armas rotas, por muchas partes, e heridos todos los más de los que allí estábamos, e si saben ser yo, el dicho Bartolomé Bermúdez, uno de los delanteros: a todo lo suso dicho digan lo que saben. XIII.- Yten si saben &, que estando como dicho es, el capitán e la más parte de nosotros heridos, e sin haber remedio de poderles ganar el peñol, e si saben que yo, el dicho Bartolomé Bermúdez, viendo el peligro en que estábamos e el gran deservicio de dios e de su Real Majestad que se seguía si no se ganase el dicho peñol, e si saben que hice una escala o argumento de madera y lo puse al pie del peñol, e si saben que como los enemigos vieron el ingenio de madera, dejaron de tirar flechas e piedras e de dar grita; digan lo que saben. (Ibid:108). En este relato Bermúdez menciona que el día de la llegada al peñol los españoles acometieron dos veces, pero fueron repelidos en ambos intentos. En el primer ataque fueron vencidos “a pedradas e bote de picas”, y que en el segundo intento fueron entre A la décima pregunta dijo que, lo que sabe es, desta pregunta, que cuando vinieron a poblar esta villa, los más pueblos vinieron de paz, e estando de paz el Capitán Diego de Alvarado envió un español a un pueblo e se lo mataron, con ciertos indios amigos, e toda la más parte de la tierra vino sobre el capitán e la gente de españoles a los matar, e salieron a ellos e mataron gente dellos, e les huyeron, e que esto sabe desta pregunta; e a lo del peñol, que desde a un mes poco más o menos fueron al peñol e fallaron ciertos pueblos metidos en él. (Ibid:104). doce y trece españoles, acompañados por el capitán Alvarado, los que atacaron (sin duda estaban acompañados por varios indios aliados, que no se mencionan en los documentos), pero nuevamente fueron vencidos a flechazos, pedradas y con “galgas”. Ante esta crítica situación, Bermúdez construyó un “argumento de madera”, y que al verlo los indios dejaron de tirar flechas. En ese momento salió uno de los señores indígenas que estaban en el peñol y les dijo a los españoles que regresaran a la villa, que ellos se pondrían al servicio de su majestad: Es claro que, según el relato de Bermúdez, su aparato guerrero impresiona a los indígenas, a tal grado que dejan de lanzar proyectiles a los españoles. Al cesar el ataque temporalmente sale uno de los señores nativos para negociar, entablando conversación con Miguel Díaz Peñacorba, quien habría sido versado en la lengua náhuatl. Esto demuestra que por lo menos uno de los tres o cuatro pueblos que estaban empeñolados era pipil, por lo que esta era la etnia predominante en Cinacantan y probablemente en los asentamientos circundantes. El líder indígena les dice que regresen a la villa de San Salvador, ya que ellos se rendirán y se pondrán bajo el servicio de su majestad. Los españoles saben perfectamente que esto es un truco y deciden finalizar el combate con la ayuda del castillete móvil, llegando a la cima y haciendo gran matanza. Esta armazón ofensiva protege a los conquistadores de las flechas, lanzas, “picas” y pedradas, logrando así llegar a la cima del peñol donde acometen contra los pipiles con armas de fuego, ballestas y espadas, matando gran cantidad de enemigos. “Algunos de los indios se despeñaron huyendo de miedo e otros mataron los españoles a espada” (Ibid:109). Es difícil determinar la forma y estructura de este aparato, pero el testigo Juan Duarte lo describe como “una burra”, para que los ballesteros llegasen hasta la cima. Francisco de León menciona que “…hizo un burro e manta para defensa e arrimarse a ella, por lo que las flechas del peñol no hiciesen daño, e que los indios desde a poco vinieron en paz, e que era opinión entre los españoles que de miedo de la defensa del burro, habían venido en paz”. Barón Castro lo describe muy bien como “una especie de castillete móvil”. No es difícil imaginarse una armazón de madera cubierta con una manta de algodón que permitiera ser sostenida y manipulada por los conquistadores, quienes se protegían llevando listas sus ballestas, arcabuces y espadas. De esta forma repeliendo las pedradas, flechazos y lanzas arrojadas desde la cima mientras los atacantes se protegían debajo de la armazón al mismo tiempo que avanzaban. Bermúdez también menciona una “escala”, lo que sugiere la construcción escaleras, que habrían facilitado el acceso a las partes más altas del peñol, siendo protegidos por el rudimentario pero eficiente aparato móvil. La construcción de escaleras, aparte del aparato móvil, se fundamenta en el escudo de armas concedido por Carlos V en 1537 a Gallardo Mejía, Francisco Roberto. El sitio arqueológico Cinacanta. Primer levantamiento indígena en Cuscatlán. Pág. 61-85. …luego a poco de rato salió un señor de los que dentro en el dicho peñol estaban, e dijo al capitán que nos volviésemos a la villa, que ellos querían servir, e si saben que les mandó el capitán que descendiesen del dicho peñol e que dicen la obediencia a su majestad y ellos no quisieron dejarla fuerza sino ordenar traición, como dicho es, e si saben que subimos el capitán e diez españoles e los derribamos del dicho peñol, e matamos muchos cantidades de ellos, e si saben ser yo, el dicho Bartolomé Bermúdez uno de los delanteros que con el capitán subió… (Ibid:108). Bartolomé Bermúdez, donde aparecen dos escaleras a la par de un peñol dorado (figura 12) (Barón Castro, 1996). El 10 de julio de 1538, Miguel Díaz Peñacorba, el otro actor principal en la batalla expone su versión del ataque: VII. – Si saben, vieron, oyeron decir, que andando conquistando en los términos desta villa de San Salvador, llegamos a un muy fuerte peñol de dicen Cinacantlán donde de los dos primeros acometimientos, que en términos de dos horas hicimos, fuimos heridos y despeñados la mayor parte de los españoles y que habiéndonos retirado a posar, porque ya no estábamos para la tomar a acometer, así por estar heridos y maltratados como por ser muy fuerte, yo, aventurando mi persona, me allegué solo al pie de la peña, y allí tuve plática con un Señor de los contrarios y me tomé adonde el Capitán Diego de Alvarado me quedaba esperando, y aquel Señor, y después otros salieron, y dimos orden como para concierto: entramos seis españoles desarmados en el peñol, y aunque conocimos a la traición de los enemigos, que estaban para nos matar, subimos llevando nuestras armas, secretas, siendo yo de los españoles el primero que subió, y luego subieron otros, por que por la entrada habíamos de subir uno a uno y no podíamos más, y tuvimos el peñol, hasta que del Real fuimos socorridos y fue ganado; muy gran número de enemigos muertos sin muerte de ningún español, y la tierra toda se dio al servicio de su Majestad, lo que no hiciera sin esta orden, y llegado al peñol, yo no hubiera, porque era imposible los que en la tierra estábamos, ganarlo por fuerza… (Ibid:110). Entre los datos interesantes mencionados por Miguel Díaz Peñacorba, vale la pena resaltar la forma en que describe el ataque final al peñol. En este relato Peñacorba dice que habló con uno de los señores indígenas y que posteriormente regresó donde se encontraba esperando Diego de Alvarado. Según la versión de Bermúdez, parece que el castillete móvil impresionó a los indígenas y motivó al encuentro entre uno REVISTA DE MUSEOLOGÍA KÓOT, 2014, AÑO 4, Nº 5, ISSN 000-0000, ISSNE 0000-0000 de los “señores principales” y Peñacorba. Al dar la orden de ataque, un número muy reducido de españoles penetró a la cúspide del peñol llevando “armas secretas”. Según este relato, el lugar por donde ingresó Peñacorba y sus soldados es un trecho por donde había que subir uno a uno, ya que era muy angosto. El único lugar identificado que tiene estas características es el extremo noroeste del cerro Redondo. En este lugar hay una extensión rocosa en forma de alfarda angosta que facilita el acceso a la cúspide del peñol (figura 13). Este es el único lugar por donde Peñacorba y sus soldados pudieron ingresar al área defensiva e hicieron matanza entre los indios. Una vez tomado el peñol, Cinacantan fue subyugado como pueblo encomendero para que rindiera tributo; y es muy probable que este asentamiento y los pueblos que se conglomeraron para la defensa de este lugar se convirtieran en el origen del poblado de Tamanique, que apareció muchos años después, debido al reordenamiento de los poblados indígenas por parte de los españoles, esto en base a su topónimo. En 1541 el rey Carlos V concedió a Miguel Díaz de Peñacorba un escudo de armas por su valiente participación en la toma del peñón Desafortunadamente, todas las fuentes de información vienen de los españoles, por lo que probablemente nunca tendremos la versión indígena de este suceso. Los actores principales de la batalla fueron sin duda Bartolomé Bermúdez y Miguel Díaz Peñacorba, ambos bajo el mando de Diego de Alvarado; y es gracias a ellos y otros testigos presenciales que ahora tenemos conocimiento de esta importante batalla. La toma del peñol de Cinacantan fue uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la conquista del territorio y merece un puesto privilegiado entre los eventos que han formado la identidad salvadoreña. Tal y como lo describe Lardé y Larín: Sin duda alguna, el triunfo de las armas hispanas en el peñol de Zinacantan marcó la consolidación de la colonia en la villa de San Salvador y dejó libres a sus denodados pobladores para emprender, en nombre de Dios y de sus Majestades Católicas, la conquista de los pueblos chontales…”. La información documental y la arqueología forman una buena idea de cómo se desarrolló este acontecimiento. Cinacantan es sin duda una de las batallas más emblemáticas y más conocidas durante la conquista de Cuscatlán. Todavía existe mucha documentación que no ha sido consultada y que complementará el rompecabezas que se ha logrado armar hasta ahora. La Relación Marroquín Una vez fue tomado el peñol por los españoles, los indígenas Origen del nombre de Zinacantán. MÉXICO Según un antropólogo: Robert Lauhgling, el nombre de esta región también se conocía conel nombre de Ik'al Ojov (Señor Negro), pero el nombre cambió por el de Sots'leb (Lugar demurciélagos) por que se encontraba ahí una cueva de murciélagos que fueron deificados por naturales del lugar, decidiendo darle este nombre. Sin embargo, no se sabe a ciencia ciertacuánto de histórico tenga este relato que bien podría tratarse de una leyenda.Sea como sea, el nombre del pueblo en la propia lengua es "Sots'leb" que significa "Lugar de Murciélagos" (Sots': murciélago y leb: locativo). El nombre "Zinacantán" es de origennáhuatl y tiene el mismo significado. En realidad, la forma correcta en náhuatl clásico es"Tzinacantln" sólo que en esta región del país (sureste mexicano) los toponímicos nahuassuelen elidir la "l" de la desinencia "-tlan" ("lugar donde abunda...", "lugar de...", etc.) cfr.Comitán por "Comitlán", Amatán por "Amatlán", Chalchihuitán, por "Chalchihuitlán",Huixtán por "Huixtlán", etc.Aunque los nativos siguen llamando "Sots'leb" al pueblo y municipio, el nombre oficial esZinacantán, pues los primeros conquistadores españoles venían acompañados de aztecas ytlaxcaltecas que iban traduciendo al nahuátl para espa